me ató a ese placer con tanta fuerza,
que según tú ves aún no me libero.
Y así por amor fuimos a la muerte:
la Caína espera a quien lo hizo".
Son estas las palabras que dijeron.
Al oír a aquellas almas aquejadas,
bajé la faz y baja la mantuve
hasta que el poeta: "¿Qué piensas?" dijo.
Fue esta mi respuesta: "¡Oh miseria,
cuánto dulce pensar, cuánto deseo
la causa fue del doloroso paso!"
Me volví en tanto para hablarles;
y así dije: "Francisca, tus martirios,
triste y con piedad lagrimear me hacen.
Mas di: cuando el dulce suspirar,
¿en qué y cómo permitió amor
que el incierto deseo conociérais?"
Y ella a mí: "Y no hay dolor más grande
que de los felices días el recuerdo
si hay pena; bien lo sabe tu maestro.
Pero si conocer el nacimiento
de nuestro amor tanto te interesa,
ya, presa del llanto, he de decirlo:
Pues que por placer leíamos cómo
fue del amor esclavo Lanzarote:
sin recelo en soledad estábamos.
Más de una vez los ojos la lectura
suspendieron, demudado el rostro;
mas hecho hubo que logró vencernos.
Al leer que la sonrisa ansiada
el beso recibió de aquel amante,
él, que nunca de mí apartado sea,
temblando en la boca me besó.
Galeoto y el autor el libro fue:
y ya nunca la lectura proseguimos".
Y si una de las almas lo decía,
otra lloraba; así que piedad
hizo que yo la muerte ya sintiera,
y caí como el cuerpo muerto cae.
Dante Alighieri. Divina Comedia, Canto V 103-142.
Este estracto de la Divina Comedia que habla de Paolo y Fracesca, los amantes asesinados por Gianciotto, marido de ella y hermano de él. Los tres eran importantes personajes de la Romaña del siglo XIII por lo que el adulterio debió de ser un escándalo enorme. Francesca era hija de Guido da Polenta, señor de Rávena y fue casada con Gianciotto Malatesta, señor de Rímini, para acercar a las dos ciudades más importantes de la costa italiana del Adriático en las proximidades de Venecia. Gianciotto no era muy agraciado, y además, Francesca, como casi todas las mujeres de las grandes familias de la época, había sido utilizada como una simple prenda en los acuerdos políticos entre su padre y su esposo. Todo facilitó que ella se enamorara de su cuñado Paolo, al parecer mucho más apuesto que su hermano. El marido los pilló con las manos en la masa y los mató a ambos. Dante, exiliado en Rávena sin posibilidad de regresar a su amada Florencia, se relecionaba con la familia de Francesca y conoció de cerca los detalles de este asunto, así que se los encuentra en su viaje por el infierno como almas condenadas en el círculo de los lujuriosos, donde rememora el desafortunado adulterio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario