El myrmillo es un tipo de gladiador cuyas primeras referencias se remontan a los últimos tiempos de la república romana, a mediados del siglo I a. C., aunque es posible que derivara de una clase de combatiente anterior, denominada galo (gallus),a la que deja de hacerse referencia precisamente en la época en que surgen los mirmillones.
El nombre suele asociarse al de un pez no identificado llamado mormylos, cuya aleta dorsal evocaba la cresta del casco de los mirmillones, aunque también se ha propuesto la posibilidad de relacionarlo con las caracolas (murex), aludiendo también a la forma del yelmo. En función del escudo que portaban, estos gladiadores podían denominarse scutarii.
El nombre suele asociarse al de un pez no identificado llamado mormylos, cuya aleta dorsal evocaba la cresta del casco de los mirmillones, aunque también se ha propuesto la posibilidad de relacionarlo con las caracolas (murex), aludiendo también a la forma del yelmo. En función del escudo que portaban, estos gladiadores podían denominarse scutarii.
El equipo del mirmillón, pesado y de caracter predominantemente defensivo, era similar al de los legionarios del ejército romano contemporáneo a su aparición, con un gran escudo de madera (scutum), inicialmente ovalado y posteriormente rectangular, cuya forma recuerda la de una teja, y una espada corta de doble filo y hoja recta (gladius), también empleada en las legiones.
La espada (gladius), corta, de doble filo y hoja recta, también era la empleada en las legiones, y al ser la única arma netamente ofensiva con la que contaba el mirmillón, debía conservarse a toda costa para tener opciones de vencer al oponente. Sindo así, estaba atada a la muñeca derecha mediante correas de cuero con objeto de poder recuperarla rápidamente si caía de la mano del luchador. El gladio estaba diseñado para lanzar estocadas con la punta, por lo que la extremidad que la empuñaba, frecuentemente expuesta durante el combate, se protegía con un guardabrazo acolchado de tela o lana (manica) fijado con bandas de lino que, con el tiempo, fue modificándoase hasta estar formado por láminas o escamas metálicas.
Para hacer más igualados los combate, que acostumbraban emparejarlos con luchadores más ligeros, y compensar la gran protección que le brindaba el escudo, el mirmillón únicamente contaba con un calzón corto triangular (subligaculum), sujeto por un cinturón ancho (balteus), para cubrir el tronco. La pierna izquierda, que se adelantaba tras el escudo, estaba cubierta por una espinillera corta de bronce (ocrea), fijada a la pierna con correas pasadas por anillas y que, dependiendo del prestigio del portador, podía estar adornada con relieves que realzaban la presencia del gladiador. Bajo esta greba, así como en la pierna derecha, solían colocarse protecciones acolchadas similares a la del brazo derecho, que iban desde la rodilla hasta el pie para proporcionar una defensa adicional.
Sin duda, la pieza más espectacular del equipo de estos luchadores era el yelmo (galea), fabricado generalmente en una sola pieza de bronce pulido y cubría completamente la cabeza disponiendo de viseras anchas y un reborde que protegía la garganta. En la parte superior se encajaba una gran cresta, también metálica, que acostumbraba a estar adornada con escenas o animales en relieve y se coronaba con un penacho de crin de caballo o plumas. El rostro del gladiador quedaba oculto detrás de dos placas provistas de rejillas para los ojos en forma de orificios redondos y sujetas con bisagras a los laterales del armazón del casco. Algunos cascos contaban incluso con unos cilindros a ambos lados de la cresta para colocar sendos penachos de coloridas plumas de aves (cristaes). Se estima que el peso total de la panoplia del mirmillón era de unos 18 kilos, configurándolo como una clase de luchador pesada, aunque de reducida movilidad y agilidad.
Los enfrentamientos entre gladiadores buscaban, además del espectáculo brindado por la destreza y vistosidad de los combatientes, la igualdad que permitiera que todos los participantes tuvieran posibilidades de vencer. Para compensar los puntos fuertes y débiles de cada clase, los emparejamientos acostumbraban a estar predefinidos, aunque podían variar en función de la evolución del equipo o la moda y gustos de la época. Así, el contrincante habitual del mirmillón era el tracio (thraex) y, en alguna ocasión, el hoplómaco (hoplomachus) y, más raramente, el reciario (retiarius). La espada (gladius), corta, de doble filo y hoja recta, también era la empleada en las legiones, y al ser la única arma netamente ofensiva con la que contaba el mirmillón, debía conservarse a toda costa para tener opciones de vencer al oponente. Sindo así, estaba atada a la muñeca derecha mediante correas de cuero con objeto de poder recuperarla rápidamente si caía de la mano del luchador. El gladio estaba diseñado para lanzar estocadas con la punta, por lo que la extremidad que la empuñaba, frecuentemente expuesta durante el combate, se protegía con un guardabrazo acolchado de tela o lana (manica) fijado con bandas de lino que, con el tiempo, fue modificándoase hasta estar formado por láminas o escamas metálicas.
Para hacer más igualados los combate, que acostumbraban emparejarlos con luchadores más ligeros, y compensar la gran protección que le brindaba el escudo, el mirmillón únicamente contaba con un calzón corto triangular (subligaculum), sujeto por un cinturón ancho (balteus), para cubrir el tronco. La pierna izquierda, que se adelantaba tras el escudo, estaba cubierta por una espinillera corta de bronce (ocrea), fijada a la pierna con correas pasadas por anillas y que, dependiendo del prestigio del portador, podía estar adornada con relieves que realzaban la presencia del gladiador. Bajo esta greba, así como en la pierna derecha, solían colocarse protecciones acolchadas similares a la del brazo derecho, que iban desde la rodilla hasta el pie para proporcionar una defensa adicional.
Sin duda, la pieza más espectacular del equipo de estos luchadores era el yelmo (galea), fabricado generalmente en una sola pieza de bronce pulido y cubría completamente la cabeza disponiendo de viseras anchas y un reborde que protegía la garganta. En la parte superior se encajaba una gran cresta, también metálica, que acostumbraba a estar adornada con escenas o animales en relieve y se coronaba con un penacho de crin de caballo o plumas. El rostro del gladiador quedaba oculto detrás de dos placas provistas de rejillas para los ojos en forma de orificios redondos y sujetas con bisagras a los laterales del armazón del casco. Algunos cascos contaban incluso con unos cilindros a ambos lados de la cresta para colocar sendos penachos de coloridas plumas de aves (cristaes). Se estima que el peso total de la panoplia del mirmillón era de unos 18 kilos, configurándolo como una clase de luchador pesada, aunque de reducida movilidad y agilidad.
El mirmillón fue uno de las clases de gladiadores más populares y estables a través de los siglos hasta la definitiva prohibición de los combates por el emperador Honorio en el año 404,hasta el punto de que, incluso hoy en día, su imagen es una de las que acuden a nuestra mente cuando rememoramos las luchas en los anfiteatros romanos.


