lunes, 31 de enero de 2011

Gladiadores: el mirmillón

El myrmillo es un tipo de gladiador cuyas primeras referencias se remontan a los últimos tiempos de la república romana, a mediados del siglo I a. C., aunque es posible que derivara de una clase de combatiente anterior, denominada galo (gallus),a la que deja de hacerse referencia precisamente en la época en que surgen los mirmillones.
El nombre suele asociarse al de un pez no identificado llamado mormylos, cuya aleta dorsal evocaba la cresta del casco de los mirmillones, aunque también se ha propuesto la posibilidad de relacionarlo con las caracolas (murex), aludiendo también a la forma del yelmo. En función del escudo que portaban, estos gladiadores podían denominarse scutarii
El equipo del mirmillón, pesado y de caracter predominantemente defensivo, era similar al de los legionarios del ejército romano contemporáneo a su aparición, con un gran escudo de madera (scutum), inicialmente ovalado y posteriormente rectangular, cuya forma recuerda la de una teja, y una espada corta de doble filo y hoja recta (gladius), también empleada en las legiones.
La espada (gladius), corta, de doble filo y hoja recta, también era la empleada en las legiones, y al ser la única arma netamente ofensiva con la que contaba el mirmillón, debía conservarse a toda costa para tener opciones de vencer al oponente. Sindo así, estaba atada a la muñeca derecha mediante correas de cuero con objeto de poder recuperarla rápidamente si caía de la mano del luchador. El gladio estaba diseñado para lanzar estocadas con la punta, por lo que la extremidad que la empuñaba, frecuentemente expuesta durante el combate, se protegía con un guardabrazo acolchado de tela o lana (manica) fijado con bandas de lino que, con el tiempo, fue modificándoase hasta estar formado por láminas o escamas metálicas.
Para hacer más igualados los combate, que acostumbraban emparejarlos con luchadores más ligeros, y compensar la gran protección que le brindaba el escudo, el mirmillón únicamente contaba con un calzón corto triangular (subligaculum), sujeto por un cinturón ancho (balteus), para cubrir el tronco. La pierna izquierda, que se adelantaba tras el escudo, estaba cubierta por una espinillera  corta de bronce (ocrea), fijada a la pierna con correas pasadas por anillas y que, dependiendo del prestigio del portador, podía estar adornada con relieves que realzaban la presencia del gladiador. Bajo esta greba, así como en la pierna derecha, solían colocarse protecciones acolchadas similares a la del brazo derecho, que iban desde la rodilla hasta el pie para proporcionar una defensa adicional.
Sin duda, la pieza más espectacular del equipo de estos luchadores era el yelmo (galea), fabricado generalmente en una sola pieza de bronce pulido y cubría completamente la cabeza disponiendo de viseras anchas y un reborde que protegía la garganta. En la parte superior se encajaba una gran cresta, también metálica, que acostumbraba a estar adornada con escenas o animales en relieve y se coronaba con un penacho de crin de caballo o plumas. El rostro del gladiador quedaba oculto detrás de dos placas provistas de rejillas para los ojos en forma de orificios redondos y sujetas con bisagras a los laterales del armazón del casco. Algunos cascos contaban incluso con unos cilindros a ambos lados de la cresta para colocar sendos penachos de coloridas plumas de aves (cristaes). Se estima que el peso total de la panoplia del mirmillón era de unos 18 kilos, configurándolo como una clase de luchador pesada, aunque de reducida movilidad y agilidad.
Los enfrentamientos entre gladiadores buscaban, además del espectáculo brindado por la destreza y vistosidad de los combatientes, la igualdad que permitiera que todos los participantes tuvieran posibilidades de vencer. Para compensar los puntos fuertes y débiles  de cada clase, los emparejamientos acostumbraban a estar predefinidos, aunque podían variar en función de la evolución del equipo o la moda y gustos de la época. Así, el contrincante habitual del mirmillón era el tracio (thraex) y, en alguna ocasión, el hoplómaco (hoplomachus) y, más raramente, el reciario (retiarius).


El mirmillón fue uno de las clases de gladiadores más populares y estables a través de los siglos hasta la definitiva prohibición de los combates por el emperador Honorio en el año 404,hasta el punto de que, incluso hoy en día, su imagen es una de las que acuden a nuestra mente cuando rememoramos las luchas en los anfiteatros romanos.

lunes, 24 de enero de 2011

El Gallo de Honorio

En el verano del año 410, Alarico llevaba ya unas semanas a las puertas de Roma sin poder rendirla. Buscando una manera de acabar rápidamente con el sitio, ideó  una ingeniosa estratagema que consistía en enviar una embajada al Senado para transmitir su admiración personal por la lealtad mostrada por el pueblo de Roma hacia su emperador, refugiado en la inexpugnable ciudad de Rávena, así como por el valor demostrado en la defensa de la capital de la mitad occidental del imperio. Como muestra de ello, Alarico deseaba obsequiar a los nobles senadores con trescientos jóvenes godos, escogidos por su belleza, que serían entregados en calidad de esclavos,  además de la promesa de levantar el sitio y marchar hacia el norte. Los vanidosos senadores aceptaron gustosos el presente y observaron jocosos como Alarico se alejaba con todo su ejército. En realidad, los jóvenes tenían instrucciones de mostrarse gentiles y solícitos con sus nuevos "amos" hasta que llegara un día concreto, previamente convenido, en el que todos acudirían a la Porta Salaria, matarían a sus guardianes y la abrirían para dejar paso a las hordas de Alarico, que habían regresado paulatínamente en pequeños grupo y que estarían ocultas en el exterior.      
El plan salió a la perfección, y los godos tomaron Roma, saquearon sus tesoros y pasaron por el filo de la espada a gran parte de la población. Ningún pueblo bárbaro había conseguido rendir la ciudad de las siete colinas desde los tiempos de Breno, que acaudillando a la tribu gala de los senones lo había logrado en el 387 a. C., es decir, casi 800 años. El impacto de este hecho fue enorme y resultó crucial para encaminar definitivamente al imperio occidental haccía su desaparición.

Cuando el joven emperador Honorio fue informado de que Roma había caído en su palacio de Rávena,  palideció y, tambaleándose, se dirigió balbuceando a uno de sus eunucos, encargado del cuidado de las apreciadísimas aves exóticas a las que era aficionado, diciendo- "¡Y, sin embargo, hace un momento que ha comido de mi mano!".
Honorio se refería a una rara y costosa ave de las que conformaban su colección, concretamente a un gallo de gran tamaño, cuyo nombre era Roma. El eunuco se percató de la confusión del emperador y le aclaró que la noticia se refería a la ciudad de Roma. El rostro Honorio fue recuperando su color y las fuerzas regresaron a sus miembros, tras lo cual comentó- "Pero yo, amigo mío, había pensado que era mi gallo Roma el que había muerto."

viernes, 14 de enero de 2011

El fin del Antiguo Régimen francés

Los Estados Generales eran convocados por el rey generalmente en tiempos de inestabilidad o crisis para respaldar alguna reforma que deseaba instaurar y que, por norma general, podía soliviantar a algún sector de la sociedad. Los Estados Generales estaban conformados por tres estamentos o poderes.

- El Primer Poder representaba al clero, aunque lo dirigían las grandes jerarquías de la iglesia
- El Segundo Poder lo conformaba la nobleza en general, pero siguiendo los dictados de la vieja casta nobiliaria.
- El Tercer Poder lo constituían los representantes de las ciudades, generalmente encabezado por la alta burguesía y los grandes terratenientes, carentes de privilegios más allá de los que les proporcionara su propia riqueza.

Tradicionalmente, el rey se apoyaba en los dos primeros poderes, y éstos, a cambio, conseguían mantener o incrementar sus privilegios, entre los que estaban el no pagar impuestos. En el caso de la Francia del siglo XVIII, y a pesar de que el Primer Estado representaba al 1% de la población y el Segundo Estado alrededor de 4%, las votaciones de la asamblea se hacían por estamentos, por lo que bastaba la unión entre el clero y la nobleza para cerrar el paso a las propuestas del Tercer Estado, representante de 95% de los habitantes del país.


Luis XVI convocó los Estados Generales el 5 de Mayo de 1789 para aplacar los disturbios provocados por su política fiscal,endurecida tras los gastos que supuso el apoyo a los revolucionarios de las colonias norteamericanas de Inglaterra, pero esta vez el Tercer Estado estaba dispuesto a aprovechar la crisis para mejorar su estatus solicitando el cambio del sistema de votación, proponiendo que pasara detener caracter estamental a individual, lo que les daría posibilidades de lograr la mayoría en la asamblea simplemente por contar con el mayor número de componentes en la asamblea. La negativa de los otros dos poderes y las presiones del rey para que renunciaran a sus pretensiones provocó que los miembros del Tercer Poder decidieran escindirse de los Estados Generales y autoproclamarse Asamblea Nacional en compañía de algunos miembros del bajo clero y la pequeña nobleza, tomando como nuevo objetivo redactar una constitución para Francia. Esta ruptura significó el inicio de la Revolución que acabaría con la por entonces monarquía más antigua de Europa.

lunes, 3 de enero de 2011

Paolo y Francesca

"Amor, que al amado a amar obliga,
me ató a ese placer con tanta fuerza,
que según tú ves aún no me libero.

Y así por amor fuimos a la muerte:
la Caína espera a quien lo hizo".
Son estas las palabras que dijeron.

Al oír a aquellas almas aquejadas,
bajé la faz y baja la mantuve
hasta que el poeta: "¿Qué piensas?" dijo.

Fue esta mi respuesta: "¡Oh miseria,
cuánto dulce pensar, cuánto deseo
la causa fue del doloroso paso!"

Me volví en tanto para hablarles;
y así dije: "Francisca, tus martirios,
triste y con piedad lagrimear me hacen.

Mas di: cuando el dulce suspirar,
¿en qué y cómo permitió amor
que el incierto deseo conociérais?"

Y ella a mí: "Y no hay dolor más grande
que de los felices días el recuerdo
si hay pena; bien lo sabe tu maestro.

Pero si conocer el nacimiento
de nuestro amor tanto te interesa,
ya, presa del llanto, he de decirlo:

Pues que por placer leíamos cómo
fue del amor esclavo Lanzarote:
sin recelo en soledad estábamos.

Más de una vez los ojos la lectura
suspendieron, demudado el rostro;
mas hecho hubo que logró vencernos.

Al leer que la sonrisa ansiada
el beso recibió de aquel amante,
él, que nunca de mí apartado sea,

temblando en la boca me besó.
Galeoto y el autor el libro fue:
y ya nunca la lectura proseguimos".

Y si una de las almas lo decía,
otra lloraba; así que piedad
hizo que yo la muerte ya sintiera,
y caí como el cuerpo muerto cae.


Dante Alighieri. Divina Comedia, Canto V 103-142.


Este estracto de la Divina Comedia que habla de Paolo y Fracesca, los amantes asesinados por Gianciotto, marido de ella y hermano de él. Los tres eran importantes personajes de la Romaña del siglo XIII por lo que el adulterio debió de ser un escándalo enorme. Francesca era hija de Guido da Polenta, señor de Rávena y fue casada con Gianciotto Malatesta, señor de Rímini, para acercar a las dos ciudades más importantes de la costa italiana del Adriático en las proximidades de Venecia. Gianciotto no era muy agraciado, y además, Francesca, como casi todas las mujeres de las grandes familias de la época, había sido utilizada como una simple prenda en los acuerdos políticos entre su padre y su esposo. Todo facilitó que ella se enamorara de su cuñado Paolo, al parecer mucho más apuesto que su hermano. El marido los pilló con las manos en la masa y los mató a ambos. Dante, exiliado en Rávena sin posibilidad de regresar a su amada Florencia, se relecionaba con la familia de Francesca y conoció de cerca los detalles de este asunto, así que se los encuentra en su viaje por el infierno como almas condenadas en el círculo de los lujuriosos, donde rememora el desafortunado adulterio.